Hola,

Si has empezado a invertir hace poco, probablemente ya estés haciendo muchas cosas bien.

Lees, comparas, diversificas.

Intentas pensar a largo plazo.

Has evitado atajos evidentes y promesas fáciles.

Y aun así, algo no termina de encajar.

No porque estés haciendo algo mal. Sino porque hay una parte de invertir de la que casi nadie habla cuando empiezas.

Cuando se habla de inversión, casi todo gira en torno a productos.

  • Qué índice elegir.

  • Qué ETF es mejor.

  • Qué activo tiene más potencial.

Pero el problema, en realidad, casi nunca está ahí.

Está en lo que esperamos que ocurra después de invertir.

Esperamos resultados relativamente rápidos. Esperamos trayectorias más o menos limpias. Esperamos que, si la estrategia es buena, se note pronto.

Y la realidad es otra

La mayor parte del tiempo, invertir es aburrido.

Hay meses —a veces años— en los que no pasa nada.

  • Periodos planos.

  • Avances lentos.

  • Retrocesos que no siempre entiendes.

Eso no significa que la estrategia sea mala.

Significa que así se siente el largo plazo … cuando estás dentro.

La mayoría de inversores no fracasa por equivocarse de estrategia,

sino por no soportar cómo se siente seguirla.

Invertir bien no es estar siempre tranquilo.

Es saber qué incomodidades son normales… y cuáles no.

Es entender que:

  1. no todo avance es inmediato

  2. no toda caída es un error

  3. no todo aburrimiento es una señal para cambiar algo

Y esto casi nunca se explica al empezar.

No escribo esta newsletter para decirte qué comprar esta semana.
La escribo para ayudarte a construir un marco mental que te permita:

  • Aguantar

  • Tomar decisiones con menos ruido

  • Y no abandonar una buena estrategia antes de tiempo

Si este tipo de reflexiones te ayuda a invertir con más calma y perspectiva,
este espacio es para eso.

Envío un solo email a la semana, los miércoles.

Gracias por estar al otro lado.
Seguimos.

— Desde la Media

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