Hola,
Déjame empezar con una cifra incómoda:
Si inviertes 500.000€ en un fondo que cobra un 2% anual, en 10 años habrás pagado más de 100.000€ solo en comisiones.
Sin facturas.
Sin avisos.
Sin que nadie te llame para decírtelo.
La mayoría de inversores no pierden dinero por malas decisiones. Lo pierden por fricción invisible.
El problema no es el mercado. Es el intermediario.
Los ETF nacieron para algo muy concreto:
replicar un índice de forma simple, barata y transparente.
Pero entre el índice y tu bolsillo suelen aparecer capas innecesarias:
Fondos que compran otros fondos
Productos “gestionados” que no gestionan nada
Comisiones justificadas con palabras bonitas
Y cada capa se queda con un trozo de tu rentabilidad.
Cómo evaluar un ETF en 5 minutos (y evitar trampas)
La próxima vez que mires un ETF, revisa esto en este orden:
1. Comisión total (TER)
En índices grandes, cualquier cosa por encima de 0,20–0,30% es sospechosa.
2. Qué hace con los dividendos
- Acumulación: reinvierte (ideal a largo plazo)
- Distribución: reparte (no mejor ni peor, depende de ti)
3. Tamaño del fondo
Más de 1.000M€ suele implicar liquidez y estabilidad.
4. Réplica del índice
Si puedes elegir: ETF físico mejor que sintético, especialmente en momentos de estrés.
5. Track record vs benchmark
Si no replica bien el índice… no cumple su única función.
El caso real que nadie te cuenta en la sucursal
Un fondo “tranquilo”, recomendado por el banco.
Rentabilidad aceptable. Riesgo moderado.
Cuando lo comparas con el índice…
en 10 años el índice está casi un 50% por encima.
¿La diferencia?
Comisiones acumuladas. Nada más.
La idea clave de la semana
Invertir bien no es hacer cosas sofisticadas.
Es evitar errores caros durante mucho tiempo.
Y las comisiones son el error más fácil de evitar…
si sabes dónde mirar.
Si este email te ha sido útil, probablemente el siguiente también lo será.
Un abrazo,
Desde la Media