(inspirado en Dickens, pero con menos carruajes y más cash flow)
Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos.
Para dos farmacéuticas históricas, los últimos cuatro años no podrían haber sido más distintos.
Si en 2021 hubieras invertido el mismo día, la misma cantidad, en Eli Lilly y Bayer, hoy pensarías que pertenecen a universos paralelos.

Misma industria. Escala global. Décadas de historia.
Resultados radicalmente opuestos.
Veamos por qué.
📈 Eli Lilly: cuando todo encaja
+200% en cuatro años.
No por suerte. Por ejecución.
Fundamentales
Eli Lilly ha hecho algo que parece obvio… pero casi nadie logra:
apostar fuerte por una tesis clara y ejecutarla sin titubeos.
Explosión en diabetes y obesidad (Mounjaro, Zepbound).
Pipeline creíble, no promesas vaporosas.
Crecimiento de ingresos de doble dígito.
Márgenes operativos en expansión.
Reinversión agresiva, pero disciplinada.
El mercado no paga solo beneficios actuales.
Paga visibilidad. Y Lilly la tiene.
Técnicos
Desde 2021:
Tendencia alcista limpia.
Máximos y mínimos crecientes.
Correcciones breves y compradas rápidamente.
Nunca pierde medias clave de largo plazo.
Es el tipo de acción que no te deja entrar barato, pero tampoco te expulsa si tienes paciencia.
👉 El mercado la trata como lo que es hoy:
una compounder, no una farmacéutica defensiva.
📉 Bayer: el precio de los errores caros
–20% en cuatro años.
Y eso siendo generosos.
Fundamentales
Bayer sigue pagando una factura que parece no tener fin:
La compra de Monsanto sigue pesando como una losa.
Litigios interminables y costosos.
Deuda elevada.
Rentabilidad del capital mediocre.
Mensajes estratégicos confusos.
No es que Bayer no tenga buenos activos.
Es que no consigue convertirlos en confianza.
Y sin confianza, el capital huye.
Técnicos
El gráfico cuenta una historia muy distinta:
Tendencia bajista persistente.
Rebotes que mueren pronto.
Cada subida es una oportunidad para vender.
El mercado no “premia la paciencia”.
👉 Aquí no hay efecto bola de nieve.
Hay desgaste.
🧠 La lección (la parte importante)
Esto no va de farmacéuticas.
Va de gestión.
El mercado perdona valoraciones exigentes si hay ejecución.
Castiga sin piedad los errores estratégicos, aunque el negocio sea sólido.
No todas las empresas grandes son refugios.
No todo lo “barato” es oportunidad.
Eli Lilly demuestra lo poderoso que es hacer pocas cosas, pero muy bien.
Bayer recuerda que una mala decisión puede hipotecar una década.
📌 Conclusión para inversores
Invertir no es elegir sectores.
Es elegir equipos directivos, asignación de capital y narrativa creíble.
A veces, dos acciones empiezan en el mismo punto.
Pero solo una entiende hacia dónde va la historia.
Nos leemos,
Desde la Media